EL GUSTO DE NO SER DE NADA
El libro que he elegido para la primera lectura del segundo trimestre es
El Celta no tiene la culpa, de Alfonso Armada. El motivo de esta elección es
muy sencillo, y es que a mí me apasiona el fútbol, y mi equipo preferido es el
Celta de Vigo, el cual aparece en el título.
Entonces, desde que en la lista vi el título, tomé la decisión de que, al
igual que Novela de ajedrez, tenía que leerlo. A pesar de que esta decisión
fuese tan inmediata, si tengo en cuenta el motivo de la elección, el libro es una
decepción, ya que la relación con el equipo vigués es ínfima. Aún así al final del
trabajo hablaré si el libro fue una verdadera decepción.
En grandes trazos, podríamos decir que la historia de este libro habla de
un periodista, el cual vivió la Guerra Civil, y que, en mi opinión, su característica
más importante es la que le da el nombre al título del trabajo, que él no se
siente parte de ningún tipo social y odia los fanatismos en todos los ámbitos. El
ámbito del que más se habla debido al título del libro y al padre del
protagonista, del cual ya hablaremos, es el fútbol.
Como dije antes, el protagonista de la historia es una persona muy
diferente a los demás, que habitualmente tenemos algún ámbito en el que nos
sentimos unos fanáticos. De hecho me pareció muy interesante, ya que en mi
caso es el fútbol, en concreto el propio Celta, el aspecto de la vida, en el cual
me siento, en parte un fanático, justo lo contrario al protagonista de la historia,
que a pesar del gusto por el conjunto celeste de su padre, nunca se vio
reflejado en ese fanatismo.
Esta característica del protagonista, que en mi opinión es el tema
principal de la historia, se refleja perfectamente en la siguiente reflexión: “Pero
lo cierto es que no me acabo de sentir a gusto en las manifestaciones, los
estadios, las iglesias y las playas abarrotadas.” (pág. 39). Antes de analizar
esta reflexión, me gustaría pararme en que, con esta cita vemos que la historia
está contada en primera persona protagonista. Sobre el contenido, vemos, que
al igual que en muchas otras partes del libro que podría haber puesto, el
protagonista habla de esa cualidad, que hace que en la mayoría de aspectos
tenga una opinión bastante neutra.
Durante la historia relaciona, como dije antes, esta forma de ser como
contraria a la de su padre, pero además la relaciona con algo que me pareció
interesante. Algo que me parece interesante es que esa forma de penar le
ayuda en su trabajo de periodista, ya que su forma de ser contraria al fanatismo
le hace ser mucho más objetivo.
Antes de contaros mi opinión y conclusión final, me gustaría hablar de
una reflexión más del narrador y protagonista de la historia. Esta habla también
de su forma de ser, este tipo de comentarios los encuentras durante todo el
libro, pero he elegido la siguiente: “Como en tantas otras cosas hice todo lo
contrario de lo que mi padre esperaba de mí para no parecerme en nada a él,
para llevar una vida completamente distinta. Por si acaso. Porque durante
mucho tiempo y por circunstancias que no vienen a cuento, el odio y el miedo
fueron los principales nutrientes de una relación enfermiza que se prolongó por
demasiado tiempo. Tanto que cuando me di cuenta ya era tarde para deshacer
los equívocos. Ir juntos a Balaídos” (pág. 65). El motivo por el que seleccioné
esta reflexión y no otra de las muchas que hace es porque fue en este punto
cuando me di cuenta de que llevaba toda la historia siendo bastante objetivo,
hasta que aquí muestra su arrepentimiento de no ser como su padre y ser tan
diferente al resto.
Para acabar, voy a dar mi opinión final. Pienso que debido a que se trata
de una historia de épocas pasadas y como era la vida antes, creo que ha
habido ciertos mensajes que no he podido captar a la perfección, además el
libro ha sido bastante decepcionante en comparación a Novela de ajedrez, el
cual leí la vez anterior. Esta decepción se debe a que, al contrario del primer
libro, en este no creo que el deporte sea el tema principal. Simplemente utiliza
el fútbol como apoyo al contar la historia. Al margen de eso, el libro me pareció
bastante menos entretenido que el anterior, pero, aún así, según avanzaba la
historia, esta mejoraba.
ARMADA, Alfonso (2020). El Celta no tiene la culpa. España: Libros de K.O.
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