UNA DE LAS MÁS GRANDES
Almudena nunca fue La Madre de Frankestein, pero sí que
tendría, ya desde su nacimiento, algo que revelaría su futuro. Almudena, como
dijo siempre de su apellido, es una de las más grandes.
Una
de las más grandes de la literatura española, que creaba grandes historias, te
llamaba un viernes o te hacía Castillos
de cartón. Almudena, no ganó esa guerra interminable, ni tampoco lo
pretendía, pero hablando de esa guerra y de muchas otras cosas ganó otra lucha.
Se la ganó a la historia, en la cual, desde Lulú y sus edades, o Malena, que
siempre será nombre de tango, se hizo un hueco reconocido, que el paso de los años
no podrá discutirlo, ni arrebatárselo.
Almudena,
se nos fue, pero se quedaran Los aires
difíciles, a cientos de kilómetros de Madrid, en Sevilla, en busca de una
nueva vida, que experimentaron Juan y Sara.
Nos quedará la geografía,
que Almudena nos enseñó, pero no la geografía que estudiamos en los colegios,
no. Nos quedará otra geografía, la de Ana, la de Rosa, la de Marisa, la de Juan
y cada una de sus historias. Esa era la geografía que Almudena nos quería
mostrar. El Atlas de la geografía humana,
una geografía, de la cual Almudena, nos enseñó que no es como la de la
realidad. La geografía que ella mostraba, se fijaba en lo que cada uno pasó, los
sueños frustrados o los amores imposibles, no su apariencia exterior.
Nos quedarán Los besos en el pan, esas historias de
la gente de un pueblo cualquiera, las cuales Almudena se decidió a contar. El corazón helado, que sufrieron Álvaro
y Raquel, en los cuales su amor no tuvo nada que hacer frente a su pasado, que
hacía a este imposible.
Esto, es todo lo que nos
quedó a nosotros, pero Almudena se le quedará por y para siempre un lugar, más
que merecido, en la historia de la literatura española.
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